La casa verde

Plantas. Tonos verdes. Espacios amplios. Luz. Tranquilidad.

Inspirados por el esplendor de los techos altos, las molduras originales y los inmensos ventanales de esta vivienda en el barrio del ensanche en A Coruña, nuestro concepto no podría ser otro que el mantener el alma y la esencia de la vivienda en la década de su inauguración en 1958, dotándola de un concepto verde y vegetal utilizando las últimos materiales y tecnologías.

El barrio del ensanche coruñés se caracteriza por ser una zona oscura, gris y muy poco arbolada; demasiado dura para los sentidos, por eso nuestro objetivo fue siempre crear una atmósfera extraordinariamente luminosa, amplia y vegetal; salir de una zona oscura y entrar en un espacio de desconexión total, confortable y agradable.

Una casa de 120m2 con tres habitaciones, dos baños, un salón de 33m2, cocina y trastero en una sexta planta de un edificio emblemático de la calle Juan Flórez.

Para crear esta atmósfera, conservamos la altura de los techos, enterrando todas las nuevas instalaciones por el suelo; mantener las cornisas y molduras originales de los techos y las paredes era algo que nos planteamos desde el momento cero. Nisiquiera saneamos completamente las paredes; dejamos algunas “arrugas” conscientes de que esta pátina respetaría el concepto original que queríamos conseguir.

La vegetación en esta vivienda es el concepto clave para llegar al objetivo inicial: balconeras, plantas de maceta a suelo, pared, colgantes…llevamos el verde en la sangre. Verde como los cuatro tonos de las paredes y techos; una apuesta arriesgada que finalmente resultó ser un acierto por su frescura y luminosidad. Como anécdota, debemos contar que aunque no lo parezca, los tonos verdes del hall de entrada y los del salón no son exactamente las mismas referencias de color; debido a que la luz natural incide de manera diferente en el salón que en el hall de entrada, de tal forma que con el mismo tono, en el hall el resultado con la misma referencia, era un verde más azulado y frío.

El verde no es solamente un concepto estético si no también una filosofía de vida: la vivienda está construida enteramente con materiales de alta durabilidad y con certificados ecológicos como por ejemplo el parquet: instalamos el roble con el acabado más natural del mercado proveniente de un bosque sostenible en Francia.
Los radiadores de fundición de pata de la época son nuevos pero están hechos en España y tienen una durabilidad eterna, como los interruptores y enchufes de lazo de porcelana fabricados en Barcelona, con un agradable tacto y sonido. O los pavimentos hidráulicos de la cocina y baño son auténticos y hechos a mano en Sevilla. Y las 13 ventanas fabricadas en Italia con un aislamiento acústico de 38dB fueron cuidadosamente escogidas por tener un perfil y un acabado extraordinariamente fino con diferentes certificados de calidad medio ambiental.

Continuando con este estilo de vida perdurable y ecológico, no todo iban a ser compras de producto nuevo, por eso se hicieron diversas adquisiciones de mobiliario antiguo usado y restaurado como por ejemplo: los espejos de anticuarios, las mesas de cocina de aldea que se convierten en soporte para lavabos de mármol encontrados por diferentes casas antiguas o las butacas, mesas, chineros y mostradores actualizados de origen familiar. O las puertas de castaño originales de la vivienda, que se restauraron para alargar su vida útil mucho más tiempo.

Por último, decíamos al inicio que esta es una casa del 1958 que conserva el alma y la pátina original pero que utiliza las últimas tecnologías. Por ejemplo, toda la calefacción se regula y programa mediante una aplicación en el teléfono móvil, de la misma manera, se ha tenido un especial cuidado con la iluminación, que en su mayoría es indirecta mediante tiras de LED con 16 millones de colores y toda la gama cromática de blancos, también controlable mediante una aplicación en el teléfono móvil: intensidades, colores, te ubica cuando estás llegando a casa para conectar automáticamente las luces y etc. La tecnología también llega a los baños para utilizar el último modelo de inodoro electrónico de Roca con chorro y sensores de presencia.

En definitiva, una casa en la que se ha cuidado hasta el último detalle para vivirla, disfrutarla, quererla y amarla.